Lo que 'Trainspotting' y 'Euphoria' NO te Enseñan

Lo que 'Trainspotting' y 'Euphoria' NO te Enseñan

En la cultura pop, películas como Trainspotting y series como Euphoria han marcado a generaciones mostrando la vida caótica y, supuestamente, fascinante de quienes viven con adicción. Sin embargo, estas historias suelen ocultar el aspecto más terrible y real de la dependencia: el daño neurológico y la emergencia biológica que ocurre dentro del cerebro.


El mito de la adicción "Cool" en Hollywood

Desde Renton bailando en un club en Trainspotting hasta Rue sumergida en escenas psicodélicas en Euphoria , el cine tiende a presentarnos la adicción como una forma radical de "vivir al límite". El mensaje implícito: quienes usan drogas son valientes, profundos, creativos. Pero lo que raramente se muestra es que lo que parece diversión ante la cámara, en la vida real es una crisis cerebral.


¿Qué sucede realmente en el cerebro durante una adicción?

Imagina la famosa escena de Trainspotting donde Renton se hunde literalmente en una alfombra roja tras consumir heroína. A nivel cerebral, ese instante representa mucho más que un "viaje". La adicción desactiva las funciones normales del cerebro y concentra toda su energía en una sola misión: buscar la droga. El sistema de recompensa, el mismo que te motiva a comer o dormir, queda secuestrado. Lo que ves como éxtasis o evasión es, en realidad, el cerebro entrando en estado de "emergencia", sacrificando su equilibrio por una sola meta.

Por ejemplo, Rue en Euphoria no está "experimentando" la vida con intensidad: su sistema nervioso está atrapado en una compulsión química, perdiendo el control sobre decisiones básicas. Así se describe en estudios de neurociencia y psiquiatría: la dopamina, el neurotransmisor del placer, se dispara artificialmente y con el tiempo deja de responder frente a estímulos naturales, volviendo la vida sin la sustancia prácticamente insostenible.


¿Por qué el cine no muestra la emergencia neurológica?

Las historias buscan impactar y entretener, no necesariamente educar. Mostrar abstinencia cruel, crisis de ansiedad o deterioro cognitivo haría menos atractivos a los personajes. El resultado: asociamos adicción a momentos “épicos” o “reveladores”, cuando en la realidad el proceso es solitario, destructivo y mucho menos glamoroso.


Deconstruyendo los mitos

No es valentía, es pérdida de control biológico: Los personajes parecen dominar la situación, pero en la vida real la adicción destruye la autonomía personal.

No es creatividad, es deterioro cerebral: El consumo frecuente afecta la memoria, las habilidades de concentración y las emociones.

No es escapar, es atrapamiento: Lo que se vende como “huida de la rutina”, es realmente una imposibilidad de encontrar placer fuera de la droga.


Conclusión

La próxima vez que veas una escena donde un personaje “disfruta” una droga, recuerda: lo que parece placer es, en realidad, una emergencia cerebral. Las adicciones en Hollywood están rodeadas de mitos y fantasías, pero entender la ciencia detrás nos ayuda a no caer en relatos engañosos. La verdadera historia detrás de la adicción es mucho más profunda y nadie la elige por diversión.



¿De qué manera la representación de la adicción en la cultura pop influye en nuestra percepción de las personas que viven con esta condición?


¿Cómo afecta la adicción a las funciones normales del cerebro y qué implica esto para el concepto de autonomía personal?


¿Qué riesgos conlleva glamorizar la adicción en películas y series, y cómo esto puede distorsionar la realidad para la audiencia?


¿En qué contextos podemos considerar la adicción como una respuesta a una crisis cerebral en lugar de una elección consciente?


¿Cuáles son los mitos comunes sobre la adicción que se perpetúan a través de los medios de comunicación?


¿Cómo puede una comprensión más profunda de la neurociencia de la adicción cambiar nuestra manera de narrar historias en el cine y la televisión?