Las aplicaciones de citas
Existe un patrón de uso compulsivo de las plataformas de citas, aunque —según especialistas— todavía no está reconocido oficialmente como un trastorno adictivo en manuales diagnósticos. Sin embargo, la evidencia científica y clínica muestra que muchas dinámicas de estas apps funcionan de manera similar a otros comportamientos adictivos.
🔍 Qué dice la evidencia: Los artículos y expertos consultados describen varios elementos clave.
- Las apps de citas activan el sistema de recompensa del cerebro de forma parecida a los juegos de azar: cada match funciona como un refuerzo dopaminérgico que genera un “subidón” momentáneo.
- Algunos usuarios muestran rasgos típicos de adicción, como comprobación compulsiva, dificultad para dejar de usar la app y malestar cuando no pueden acceder a ella.
- Aunque no existe una categoría diagnóstica formal, especialistas señalan que sí se observan patrones adictivos, especialmente en personas con ansiedad social o soledad, que tienden a usar estas apps de manera más compulsiva.
- Encuestas muestran que un porcentaje significativo de usuarios afirma sentirse “adictos” al proceso de deslizar y buscar coincidencias.
🧠 ¿Por qué pueden volverse adictivas?
Las plataformas están diseñadas para maximizar el tiempo de uso:
- Recompensas intermitentes (no sabes cuándo llegará el próximo match).
- Gamificación del proceso de conocer personas.
- Acceso ilimitado a nuevas opciones.
- Refuerzo social inmediato (likes, matches, mensajes).
Todo esto crea un ciclo muy parecido al de otras conductas adictivas: anticipación → recompensa → repetición. ✅ Entonces… ¿Podemos hablar de “adicción”?
Los expertos coinciden en que:
- No hay un diagnóstico oficial, pero
- Sí existe un patrón de uso problemático o compulsivo, con características adictivas claras.
Es similar a lo que ocurre con la “adicción a redes sociales”: un fenómeno real, estudiado, pero aún sin categoría formal.
Metáforas visuales y algunas ideas:
- El carrusel infinito: Imagina un carrusel que nunca se detiene, donde cada giro ofrece una nueva oportunidad de diversión, pero también una sensación de estar atrapado en un ciclo sin fin. Así es el deslizar constante en las apps de citas, que mantiene al usuario en movimiento perpetuo.
- El juego de luces y sombras: Como un juego de luces que parpadean y sombras que se mueven, las notificaciones y matches aparecen y desaparecen, capturando la atención y generando una mezcla de expectativa y ansiedad.
- La pesca en el lago: Cada deslizar es como lanzar una caña al agua, esperando atrapar un pez. A veces se pesca algo valioso, otras veces no, pero la incertidumbre mantiene la acción constante.
- El laberinto digital: Un espacio donde el usuario se pierde entre opciones, mensajes y perfiles, buscando una salida o una conexión real, pero encontrando solo más caminos y vueltas.
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La montaña rusa emocional:
Imagina una montaña rusa con subidas vertiginosas y bajadas abruptas. Cada "match" es como alcanzar la cima, una explosión de emoción y esperanza. Pero cuando no llegan coincidencias, la caída es vertiginosa y puede generar frustración, ansiedad o desánimo. Este vaivén constante crea un ciclo emocional intenso que puede ser agotador y adictivo. Visualmente, la ilustración podría mostrar a una persona en el asiento de la montaña rusa, con expresiones que cambian entre alegría y preocupación, mientras el fondo alterna colores cálidos y fríos para reflejar esos altibajos emocionales. Esta metáfora ayuda a entender cómo el uso compulsivo de las apps de citas no solo es un hábito, sino una experiencia emocional intensa y fluctuante que afecta el bienestar del usuario.
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