El fentanilo y su mezcla


Los consumidores de fentanilo parecen zombis

Si nos preguntamos por qué los consumidores de fentanilo se describen como “zombis” o “muertos vivientes”, la respuesta es múltiple:

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Septiembre de 2026

ĀæPecado o enfermedad moderna?

Durante siglos, las adicciones y comportamientos compulsivos se han leĆ­do bajo una óptica estrictamente moral. Palabras como ā€œvicioā€, ā€œdebilidadā€ o ā€œrebeliónā€ aparecen en textos como GĆ”latas 5:19-21, donde se enumeran las ā€œobras de la carneā€. Esta mirada, aunque basada en la tradición, puede llevar a juzgar al adicto Ćŗnicamente por su responsabilidad personal y espiritual.

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El monstruo moderno

A lo largo de la historia, las sociedades han creado narrativas sobre monstruos para explicar lo desconocido o lo temido. Figuras como Frankenstein, el hombre lobo y DrĆ”cula simbolizan aquello que parece incontrolable, peligroso y ajeno. De manera similar, muchas veces se construye la imagen del ā€œadictoā€ como un monstruo moderno, al que se mira con miedo, rechazo o incomprensión.

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La Biblia ĀæAyuda?

Enfrentar una adicción puede ser una de las luchas mÔs difíciles de la vida. A menudo, quienes atraviesan este camino sienten soledad, culpa, miedo o desesperanza. Sin embargo, la Biblia ofrece palabras de aliento, consuelo y fuerza para quienes buscan liberarse de cualquier tipo de dependencia: drogas, alcohol, pornografía, videojuegos, pantallas, relaciones tóxicas, y mÔs.

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Adicciones en Panama

En PanamƔ, las adicciones han dejado de ser un problema oculto para convertirse en un desafƭo social que afecta a familias, comunidades y al desarrollo del paƭs. No se trata solo de drogas ilegales: el alcohol, los medicamentos controlados, el juego, el uso excesivo de pantallas y redes sociales tambiƩn forman parte de una realidad cada vez mƔs compleja.

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Solo en la Multitud: El Nuevo Rostro de la Adicción

La imagen de una multitud en movimiento, con una sola persona perfectamente nítida y seria en el centro, resume una verdad incómoda: la adicción ya no tiene un solo rostro, ni se ajusta a los estereotipos de siempre. Durante mucho tiempo, hemos imaginado al adicto como alguien marginado, sin trabajo, perdido en la calle o alejado de la vida cotidiana. Sin embargo, la realidad es mucho mÔs compleja y sutil.

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